El teatro de vanguardia: las mejores actuaciones y puestas en escena
¿En que consiste el teatro de vanguardia?
Es el movimiento teatral, surgido principalmente en Francia, en la primera mitad del siglo XX. Logró su auge rondando los años ’50, influenciado por autores como Alfred Jarry y Antonin Artaud, que lograron establecer los “cánones de la vanguardia”. Significaba negar las formas tradicionales establecidas para buscar un nuevo lenguaje escénico.
Será así la vanguardia una nueva forma de hacer teatro, dentro de un mundo del absurdo, la incongruencia y la pesadilla, más emparentado al nihilismo y dejando de lado lo formal.
La obra de Jarry
Un verdadero predecesor, Alfred Jarry presenta en su obra “Ubú, rey” de 1896 una versión deformada e histriónica de la realidad. Repleta de furia y episodios de violencia -donde abundan la crueldad y los insultos-, hay claramente una intención crítica y satírica. Los personajes resaltan lo más débil y bajo del ser humano, como la hipocresía, el egoísmo y el despotismo.
A “Ubú, rey” le seguirán otras piezas teatrales, también acerca del protagonista Ubú; y además, el reconocido “Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico”, que recaerá con gran influencia en el teatro surrealista y dadaísta, en Artaud y su teatro de la crueldad, y en casi todas las corrientes del teatro que apuesten por experimentar y transgredir.
El enfoque de Artaud
En la obra “El teatro y su doble” (1938) de Antonin Artaud, quedan explícitos los puntos o temas que -según la visión del autor- cambiarían las formas de hacer teatro: dejar en un plano secundario el discurso o la palabra y el enfoque en la psicología de los personajes, pasando a ser la puesta en escena lo que esté por encima de todo.
¿Cómo continua la corriente?
Directores teatrales como Max Reinhardt (1873-1943) realizaron aportes fundamentales, reestructurando la puesta en escena a través de todos los recursos posibles: iluminación, decorados espectaculares, maquinaria y vestuario, además de incorporar al público a la obra y hacerlo participar. Llevaría a cabo, de esta manera, una modernización en el teatro.
Se puede decir que existe una destrucción del naturalismo, donde hoy conviven tres tendencias que se interrelacionan: teatro épico, dramático y de vanguardia. Sus interacciones determinarán la construcción del teatro en el futuro.




